¿Es necesario restringir los huevos cuando se tiene colesterol?

Durante muchos años se ha culpado injustamente al huevo como alimento evitar en aquellas personas que tienen niveles sanguíneos elevados de colesterol. En los últimos años, la ciencia ha puesto de manifiesto que en población sana no existe una relación clara entre el número de huevos consumidos y el aumento del riesgo cardiovascular. En concreto, la Fundación Española del Corazón no considera necesario restringir el consumo de huevos en la dieta de las personas sanas. Aplicando el sentido común, esto no equivale a decir que se pueden consumir huevos sin límites, sino que se traduce en perder el miedo que nos han inculcado durante tantos años que los huevos son un alimento prohibido cuando a una analítica de sangre los niveles de colesterol salen repetidamente elevados.

Siendo prudentes, se puede poner como límite un huevo al día, ya que los últimos estudios más recientes no encuentran ningún riesgo hasta esa cantidad. Eso sí, convendrá vigilar los resultados de las analíticas habituales para monitorear cómo responde el cuerpo y si, como es esperable, no se observa nada fuera de lo habitual, incluso se puede aumentar considerablemente esta cantidad sin problemas.

Además de aportar colesterol, el huevo es la mejor fuente de proteína, contiene un bajo contenido en grasas saturadas y un elevada cantidad de grasas poliinsaturadas, es bajo en calorías y es rico en vitaminas y minerales. Gran parte del poder nutritivo del huevo está en la yema y no a la clara, de modo que el miedo hacia la yema de los huevos no está justificada.

Una idea importante a tener claro es que el colesterol en sí no es una molécula dañina, de hecho es fundamental para nuestro cuerpo. El problema surge cuando lo tenemos por exceso o por defecto, ya que ambas situaciones pueden dar lugar a complicaciones metabólicas. Cuando los niveles sanguíneos de colesterol son elevados, centrarse únicamente en evitar los alimentos que son ricos en colesterol, como los huevos, no tiene sentido. Hay que tener en cuenta que es mucho más importante el colesterol que fabrica nuestro cuerpo (principalmente en el hígado), que lo que tomamos directamente con la dieta. En la mayoría de personas, la ingesta de colesterol tiene poco efecto en el colesterol en sangre, por lo que no se debe criminalizar un determinado alimento que tenga mucho colesterol. De hecho, muchas revisiones recomiendan reconsiderar las recomendaciones clásicas que limitan el colesterol en la dieta.

Es más importante el tipo de grasa que la cantidad de colesterol que tomamos en la dieta. Por ejemplo, una sardina contiene colesterol y pese a ello puede ayudar a reducir el colesterol sanguíneo gracias al tipo de grasa poliinsaturada omega-3 que contiene. Por otra parte, la bollería industrial de origen vegetal a pesar de no tener colesterol porque los vegetales no tienen, puede perjudicar nuestros niveles sanguíneos de colesterol debido a la mala calidad de las grasas que se han utilizado en su fabricación.

El valor de los niveles de colesterol en sangre (colesterolemia) de una persona dependen de varios factores, entre los que la presencia de colesterol en la dieta parece ser que no es el más determinante. Entre los responsables de la colesterolemia hay las grasas trans, algunas grasas saturadas, los hidratos de carbono refinados, los azúcares, los factores genéticos, la obesidad, el sedentarismo y el tabaco.

A continuación puedes encontrar 4 consejos prácticos y útiles para mantener a raya los niveles sanguíneos de colesterol, alejados del la afirmación sin base científica que hay que restringir los huevos cuando los niveles en sangre de colesterol son elevados:

  1. Basar la alimentación en el consumo de frutas y hortalizas.
  2. Ingerir grasas saludables a través de frutos secos y aceite de oliva.
  3. Fomentar el consumo de pescado.
  4. Realizar ejercicio físico de manera regular.

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