El beneficio de la actividad física en los trastornos de ansiedad

El tratamiento de la ansiedad no solamente debe ser farmacológico  El ejercicio supone un factor protector contra la ansiedad. Se calcula que a lo largo de la vida cerca del 20% de la población presenta algún trastorno de ansiedad.

Aproximadamente el 50-60% de los pacientes con trastorno de ansiedad se medican con antidepresivos. En la actualidad tratamientos no convencionales como realizar actividad física regular (cambios en los estilos de vida) o técnicas de autoayuda se utilizan como complemento a estas terapias.

La inactividad física es un factor de riesgo importante para el desarrollo de diferentes trastornos de la salud, entre ellos las enfermedades mentales. El ejercicio regular reduce la mortalidad y supone un factor protector contra la misma. Las recomendaciones prácticas de las guías de salud definen la actividad regular (caminar 60 minutos, correr 20-30 al menos cuatro días a la semana) como una práctica adecuada para una buena salud.

Existe una gran evidencia que afirma que la práctica de actividad física moderada reduce la ansiedad, ofreciendo un efecto ansiolítico válido como tratamiento para este tipo de trastornos. La práctica de ejercicio a largo plazo incrementa los niveles de noradrenalina, implicada en la respuesta del organismo al estrés y de serotonina. El aumento de serotonina a nivel cerebral puede contribuir a mejorar nuestro estado de ánimo y reducir la ansiedad. El ejercicio físico estimula de forma natural la disponibilidad no solo de estos neurotransmisores sino también en la reducción de niveles de cortisol, hormona que participa directamente en la respuesta del organismo al estrés.

El trastorno de ansiedad generalizada se caracteriza por una preocupación desmedida, permanente e injustificada que se extiende por un período superior a los seis meses. El sujeto se encuentra inquieto, cansado, impaciente, tenso, irritable y afecta negativamente en su vida diaria. Este trastorno puede afectar entre un 2 y 5% de la población adulta y la frecuencia en las mujeres es el doble que en los hombres.

Este tipo de evidencias consolidan la teoría que el tratamiento de la ansiedad no solamente debe ser farmacológico sino que ha de estar complementado con acciones sobre los estilos de vida e intervenciones de autoayuda.

Bibliografia:

1.   http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22969831

2.   http://www.jano.es/ficheros/sumarios/1/0/1714/9/00090014_LR.pdf

Suscríbete a la newsletter