Alcohol y vida saludable, ¿compatibles?

La OMS nos dice que reducir el consumo de alcohol o evitarlo por completo aporta beneficios a la salud e influye a la hora de llevar una vida saludable. ¿Pero a qué se debe esta recomendación?

¿Se puede llevar una vida saludable bebiendo alcohol?

El alcohol es causa de diversos tipos de lesiones, trastornos mentales y de la conducta, problemas gastrointestinales, cáncer, enfermedades cardiovasculares, trastornos inmunológicos, enfermedades óseas, trastornos reproductivos y daños congénitos. Es dosis dependiente, sin que existan evidencias que sugieran un efecto umbral. Cuanto mayor sea el consumo, mayores son los riesgos en la salud.

Si se elimina su consumo, se pueden revertir todos los riesgos agudos y en enfermedades crónicas, como la cirrosis hepática o la depresión, su suspensión da lugar a una rápida mejoría de la salud.

Por tanto, creo que tampoco es razonable hablar de una cantidad determinada de alcohol que pueda ser beneficiosa para la salud, por mínima que sea. Todavía me pregunto cómo una sustancia tan relacionada con el perjuicio para la salud puede seguir promocionándose en “pro” de ésta y venderse como si pudiera encajar dentro de un estilo de vida saludable.

¿Y si observamos la categorización que ha hecho recientemente la IARC y que ha dado tanto que hablar en los medios de comunicación? ¡Vaya! ¡Pero si las bebidas alcohólicas forman parte de la misma categoría que el tabaco y las recién incluidas carnes procesadas! Es decir, que existe el mismo grado de evidencia para estas sustancias en cuanto al riesgo de provocar cáncer. Y es que tanto el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer como la Sociedad Americana del Cáncer coinciden al declarar que las evidencias muestran que todas las bebidas alcohólicas tienen el mismo efecto. Sí, sí, todas: cervezas, vinos y otras.

¿Qué bebo entonces?

De todos es sabido que el agua debe ser la bebida por excelencia. De las bebidas azucaradas ya hablamos en entradas anteriores, por lo tanto tampoco serían la mejor opción. Si además tenemos en cuenta que el alcohol nos aporta calorías extra (7 kcal/g) y vacías (sin nutrientes), que aumenta la deshidratación, interacciona con muchos medicamentos y nos hace perder el control sobre lo que comemos sería también un obstáculo para las pautas indicadas en pérdida de peso (y en todas en general).

Si te preocupa llevar un estilo de vida saludable siempre puedes optar por café, bebidas sin alcohol, agua carbonatada o infusiones (siempre se ha de valorar individualmente, por si existen contraindicaciones). Y si estás en casa o tienes invitados, puedes preparar aguas con sabor (por ejemplo puedes añadir hierbabuena y limón o granada, que ahora está de temporada).

Bibliografía:

http://www.who.int/substance_abuse/publications/alcohol_atencion_primaria.pdf

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22237782[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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